Don Carlos

La historia de Don Carlos

Capítulo 1 de 5

La operación

₡3.000.000

lo que Don Carlos pidió prestado

Don Carlos tiene 52 años, es guarda de seguridad en Alajuela y gana ₡364.800 netos al mes. Su esposa necesitaba una operación y no podían esperar la cita.

El banco le prestó ₡3.000.000 a 5 años, con una cuota de ₡85.180 que le rebajan directamente de la planilla. "Así ni lo siento", pensó.

Capítulo 2 de 5

La oferta

₡5.891.183

lo que pagaría en total si acepta "bajar la cuota"

Dos años después, el banco lo llama: "Le podemos bajar la cuota a ₡64.114". Con la plata tan justa, suena a alivio.

Pero refinanciar vuelve a empezar el plazo y le suma una comisión. En vez de terminar en 5 años, terminaría en 7 años, y en total pagaría ₡5.891.183 en lugar de ₡5.110.817.

La cuota baja, pero la deuda le cuesta ₡780.366 más.

Capítulo 3 de 5

La letra chica

27,9%

lo que de verdad le cuesta el préstamo, al año

El contrato decía 18,0% anual. Pero eso es la tasa nominal: la efectiva es 19,6%.

Además, al darle el préstamo le rebajaron una comisión de ₡90.000: aunque debe ₡3.000.000, recibió ₡2.910.000. Y cada mes paga ₡9.000 de seguro.

Sumando todo, el préstamo le cuesta 27,9% al año. Para comparar: el tope legal de interés es 36,48% al año.

Capítulo 4 de 5

La salida

₡780.366

lo que Don Carlos se ahorra diciendo que no a refinanciar

Don Carlos dijo que no. Siguió con su cuota y termina de pagar en 5 años, como estaba previsto.

Lo que más ayuda en un préstamo como el suyo: no refinanciar solo para bajar la cuota, revisar el seguro (a veces se puede cambiar) y abonar al principal cuando llega el aguinaldo, para que cada mes se paguen menos intereses.

Capítulo 5 de 5

Lo que Don Carlos aprendió

¿Y vos?

cuatro lecciones para revisar tu propia deuda

1. Una cuota más baja no es una deuda más barata. Preguntá siempre cuánto vas a pagar en total.

2. La tasa del contrato no es el costo real. Sumale las comisiones y los seguros.

3. Los abonos al principal acortan la deuda. El aguinaldo puede ahorrarte meses de intereses.

4. Lo mejor de todo: no endeudarse. Un fondo de emergencia, aunque sea pequeño, evita préstamos caros cuando llega una urgencia.